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Ciencia·2 min de lectura

Astroteq.ai instala un detector de muones bajo la colina de Wawel

La startup Astroteq.ai ha colocado un detector de muones en la Cueva del Dragón de Wawel para buscar huecos y túneles ocultos en la colina sin excavar.

A small muon detector installed in the underground Dragon's Den cave beneath Wawel Hill in Kraków.
Imagen: MamStartup

Un detector de muones de apenas medio metro cuadrado se ha instalado en la Cueva del Dragón, bajo la colina de Wawel, en Cracovia. El aparato registra partículas generadas en las capas altas de la atmósfera para mirar dentro de la roca caliza y localizar huecos o túneles históricos aún desconocidos, sin mover ni una palada de tierra.

Detrás del despliegue está la doctora Noemi Zabari, física nuclear, fundadora y CEO de la startup polaca Astroteq.ai, surgida de los programas de incubación de la Agencia Espacial Europea (ESA BIC).

Cómo funciona la muografía

El método, conocido como radiografía de muones o muografía, recuerda a una radiografía de rayos X a gran escala. Los muones son partículas elementales que se producen cuando la radiación cósmica choca con los átomos de la atmósfera terrestre. Viajan a una velocidad cercana a la de la luz y atraviesan cientos de metros de roca, aunque pierden energía según la densidad del material.

La caliza maciza absorbe y dispersa más muones, por lo que llegan menos al detector. Un vacío, un pasadizo olvidado o una cripta oponen menos resistencia, y en esa dirección se registra un flujo más denso. El dispositivo de la Cueva del Dragón es pasivo: acumula datos durante semanas, cuenta trayectorias individuales y va construyendo un perfil tridimensional de densidad de la colina.

De predecir terremotos al patrimonio

Astroteq.ai desarrolla habitualmente sistemas de predicción de terremotos basados en anomalías del flujo de rayos cósmicos, un concepto que se estudia, entre otros, en el consorcio internacional CREDO (Cosmic Ray Extremely Distributed Observatory), impulsado por el Instituto de Física Nuclear de la Academia Polaca de Ciencias en Cracovia. En Wawel, esa experiencia en detectores sensibles y robustos se adaptó a una cueva fría, húmeda y de difícil acceso.

La técnica ya tiene precedentes. En 2017, el equipo de ScanPyramids la usó para descubrir el «Gran Vacío» en la pirámide de Keops, en Guiza, un espacio de al menos 30 metros de longitud. Detectores similares vigilan volcanes como el Vesubio y el Etna y comprueban la estabilidad de minas abandonadas y túneles ferroviarios en Europa.

Los resultados tardarán. Las partículas cósmicas llegan a un ritmo constante pero limitado, así que una imagen de alta resolución exige varios meses de exposición. Después, algoritmos de reconstrucción filtrarán el ruido de fondo y generarán un modelo de densidad de la colina. Si aparecen anomalías donde los planos indican roca sólida, conservadores y arqueólogos dispondrán de coordenadas precisas para análisis puntuales.

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Etiquetas:astroteq.aimuographywaweldeep techcosmic raysesa bic

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