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Ciencia·2 min de lectura

El Observatorio Rubin halla dos compañeros ocultos de la Vía Láctea

El Observatorio Vera C. Rubin detectó la galaxia enana Aquarius IV y el cúmulo estelar Rubin-GC1. Es probable que existan más compañeros de nuestra galaxia aún sin descubrir.

Night sky over the Vera C. Rubin Observatory in Chile with the Milky Way stretching above the Simonyi telescope dome.
Imagen: CHIP Polska - Technologie mamy we krwi!

Astrónomos que analizan datos del Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, han identificado dos objetos extremadamente débiles ligados gravitacionalmente a la Vía Láctea: la galaxia enana Aquarius IV y un cúmulo de estrellas denominado Rubin-GC1.

Aquarius IV se encuentra en las afueras de nuestra galaxia, a unos 355.000 años luz de la Tierra. Es una galaxia enana excepcionalmente tenue, cuya luz cuesta distinguir del fondo cósmico. Rubin-GC1 está al otro lado de la Vía Láctea, en una región muy oscurecida por polvo interestelar, lo que hizo especialmente difícil detectarlo.

Probablemente hay muchos más

El hallazgo indica que el censo de nuestro vecindario galáctico dista de estar completo. Los astrónomos conocen unas 65 galaxias satélite de la Vía Láctea, pero las predicciones teóricas apuntan a que cientos más podrían seguir ocultas.

Las galaxias enanas ultradébiles como Aquarius IV son las que más interés despiertan. Contienen relativamente pocas estrellas y buena parte de su masa es materia oscura. Esta sustancia invisible no emite luz, pero su gravedad influye en el movimiento de las estrellas y en la formación de galaxias. Estudiarlas mejor podría ayudar a entender la naturaleza de la materia oscura y cómo se forman las estructuras del universo.

Un telescopio hecho para esta tarea

El observatorio combina el telescopio Simonyi, con un espejo de 8,4 metros, y la cámara digital más grande del mundo, de 3,2 gigapíxeles. Fotografía el cielo austral de forma repetida y crea una imagen del universo en actualización constante. El equipo analizó datos de prueba recogidos entre abril de 2025 y enero de 2026, que cubren solo un 7 % del área de cielo prevista. Aun así, aparecieron dos objetos nuevos.

El siguiente paso son las observaciones espectroscópicas de las estrellas de ambas estructuras, que permitirán conocer sus velocidades, estimar su masa total y entender mejor su interacción con la Vía Láctea. Si el observatorio confirma su potencial en el sondeo completo, la imagen de nuestro vecindario galáctico podría cambiar de forma notable en los próximos años.

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Etiquetas:rubin observatoryaquarius ivrubin-gc1milky waydark matterdwarf galaxy

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