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Ciencia·2 min de lectura

Scentronic: una nariz electrónica que transmite olores a distancia

Investigadores de Ohio State crearon una nariz electrónica que identifica un aroma y lo reproduce en otro lugar con un generador portátil. Por ahora solo reconoce cinco olores.

A small electronic nose device next to a wearable scent generator worn on the wrist, beside a cup of coffee.
Imagen: اليوم السابع

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio han desarrollado un sistema que detecta un olor en un lugar y lo reproduce en otro. La tecnología, llamada Scentronic, combina una nariz electrónica con un pequeño generador de aromas que se puede llevar puesto. Los resultados se publicaron en la revista Science Advances.

La idea es sumar el olfato a las imágenes y los sonidos que ya compartimos a distancia, para que esas experiencias resulten más envolventes.

Cómo funciona

La nariz electrónica emplea un conjunto de sensores de gas que detectan los compuestos químicos asociados a distintos olores. Después, un modelo de aprendizaje automático clasifica el aroma entre los que fue entrenado para reconocer. Esa información se envía a un generador de aromas, que libera fragancias para reproducir el olor en el dispositivo receptor. Las moléculas del olor no viajan por internet.

La nariz electrónica mide unos 15 centímetros de diámetro y es portátil, aunque no está pensada para llevarla puesta. El equipo creó varias versiones del generador, entre ellas una pulsera, un collar y diseños de mano.

«En pocas palabras, esto conecta oler algo aquí con recrear el olor correspondiente en otro sitio», explicó Chunyu Yang, doctorando en ciencia e ingeniería de materiales y autor principal del estudio. Según el equipo, es el primer trabajo que explora la integración de detección y generación en una plataforma compacta para compartir olores a distancia.

Un prototipo con límites

Hoy el sistema solo reconoce cinco olores: cerveza, donas, café, naranja y vino tinto. Yang señaló que se eligieron por ser aromas cotidianos con perfiles distintos. Una biblioteca mayor es posible en teoría, dijo, pero un repertorio ilimitado supera con mucho lo demostrado. Para añadir olores habría que entrenar la nariz y cargar en el generador los líquidos aromáticos correspondientes.

Yang subrayó que es un prototipo de investigación, desarrollado sin la participación de ninguna empresa. Para comercializarlo harían falta datos de entrenamiento más amplios y variados, y un reconocimiento fiable en condiciones reales, donde los olores suelen presentarse en mezclas.

El generador también deberá admitir más aromas sin perder tamaño reducido. Entre otros factores están la fidelidad del olor, la recarga, la durabilidad, los costes de fabricación y la seguridad ante exposiciones repetidas al aerosol. En principio, un teléfono inteligente podría conectarse al generador, pero integrarlo todo en el móvil sería más difícil, porque los depósitos, la electrónica y los pulverizadores ocupan espacio y añaden peso.

Etiquetas:ohio state universityscentronicelectronic nosedigital scentscience advancesmachine learning

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