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IA·2 min de lectura

Empleados de Google DeepMind cuestionan cláusulas de silencio de por vida

Empleados de Google DeepMind piden que la cláusula que impide criticar a la empresa se elimine también de los contratos vigentes. Algunos contratos británicos no tenían fecha de caducidad.

Google DeepMind office with employees at desks, illustrating the internal dispute over contract clauses limiting public criticism.
Imagen: Spider's Web

Crece la polémica dentro de Google DeepMind por las cláusulas de non-disparagement, disposiciones que limitan la posibilidad de criticar públicamente al empleador. Para parte de la plantilla en el Reino Unido el problema es especialmente serio: según un contrato al que tuvo acceso The Washington Post, el compromiso se mantiene tras dejar la empresa y no establece ningún plazo de vencimiento. Dicho de forma sencilla, es de por vida.

Dos empleados actuales explicaron al diario que estas cláusulas dificultan informar al público sobre las posibles consecuencias del desarrollo de la IA. Hablaron bajo anonimato por miedo a represalias de la compañía, un detalle elocuente en una historia sobre libertad de expresión.

Google dice que cambió el texto

El asunto no se limita a dos descontentos. Según uno de los trabajadores, decenas de personas participaron hace poco en un debate sobre los contratos en una plataforma interna de comunicación. Unas criticaron abiertamente la cláusula; otras publicaron emojis que aludían a «1984».

Google sostiene que no aplica este tipo de restricciones a antiguos empleados. Añade que, en la última modificación de las condiciones, eliminó de los contratos de los nuevos trabajadores la frase que extendía la prohibición de criticar más allá del fin de la relación laboral.

Ahí radica el núcleo del conflicto. Los empleados actuales quieren que el cambio alcance también a los contratos anteriores. Garantizar de palabra o públicamente que una cláusula no se usará no equivale a borrarla de un acuerdo firmado. Google afirma que fomenta el debate abierto sobre seguridad y responsabilidad y ofrece canales internos para plantear problemas.

Una cuestión de confianza

La historia tiene dos caras. Un empleado que critica a su empresa no se convierte automáticamente en un árbitro imparcial: puede evaluar mal los riesgos, desconocer el contexto de negocio o discrepar de una decisión que es una opción legítima de la compañía. Ni silenciar por completo a la plantilla ni convertir cada disputa interna en una filtración pública parece razonable.

Sin embargo, el modelo actual de desarrollo de la IA exige a la sociedad un enorme voto de confianza. Las empresas construyen los modelos, realizan gran parte de las pruebas, fijan parte de las reglas de distribución y poseen la mayor información sobre sus sistemas. La ironía es evidente: Google intenta convencer al mundo de que puede confiar en su IA mientras parte de quienes la crean lucha por una garantía formal de poder decirnos cuándo no hacerlo.

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Etiquetas:google deepmindgoogleai safetynon-disparagementemployeeswhistleblowing

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