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Lenin y su Rolls-Royce, asaltados por “El Monederos” en 1919

En el día de Reyes de 1919, un gánster moscovita que no sabía quién era Lenin detuvo su Rolls-Royce en un falso control, le robó los papeles y planeó secuestrarlo.

A black vintage Rolls-Royce stopped on a snowy Moscow road in 1919, surrounded by men in uniforms at a makeshift checkpoint.
Imagen: xataka.com

Un gélido día de Reyes de 1919, Vladímir Lenin, líder de los bolcheviques, fue detenido en un camino apartado de Moscú por hombres uniformados y despojado de sus documentos. El episodio lo recoge el historiador Mark Galeotti en su libro Vory: la ley del crimen, y ya lo había relatado en 2006 el ensayista ruso Vitali Shentalinski.

Un control que no lo era

Lenin había salido del Kremlin en un Rolls-Royce negro para visitar a su esposa enferma, Nadia Krúpskaya. Le acompañaban su hermana Mariya y el guardaespaldas Iván Chabanov. Llegó a reunir nueve Rolls-Royce en su mansión de Gorki y en 1921 mandó incorporar esquíes a un 40/50 Silver Ghost para recorrer las regiones nevadas.

En el trayecto, un grupo de hombres uniformados les dio el alto. Chabanov receló, pero Lenin replicó que debían acatar las órdenes como cualquier camarada. Al bajar la ventanilla se topó con un hombre de unos 30 años y sonrisa tosca y cruel. «Soy Lenin», dijo. La respuesta, según el relato: «¿Y qué si eres Lenin? Yo soy “el Monederos” y mando en esta ciudad cuando anochece».

El gánster que no sabía quién mandaba

“El Monederos” era el apodo en el hampa de Yákov Kuznetsov, apellido que Shentalinski cita como Koshelkov. Con 29 años, era un delincuente curtido en Siberia con al menos una decena de condenas. No reconoció a Lenin: solo buscaba un buen vehículo para un atraco.

Su banda obligó a los tres a bajar, les quitó varios papeles y la pistola Browning del guardaespaldas, y los abandonó en plena ventisca. Galeotti recuerda que hacia 1918 los atracos y asesinatos se habían multiplicado entre diez y quince veces respecto a la preguerra.

Al revisar los documentos, los criminales comprendieron con quién se habían topado. No devolvieron lo robado: según Galeotti, dieron media vuelta para tomar a Lenin como rehén y exigir un rescate. Chabanov, anticipándose, había apartado al mandatario del camino central y lo había ocultado junto a su hermana.

La anécdota apenas pasa de curiosidad, pero ilustra lo fina que puede ser la línea entre el hampa y el rumbo de la historia.

Etiquetas:leninrolls-roycehistorymoscowvorymark galeotti

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