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Instinct: un agente de IA da de baja una moto en diez minutos

En una prueba real, el agente de IA Instinct se encargó de un trámite tedioso: localizó un desguace, negoció por correo y organizó la recogida de una moto antigua.

An old dusty motorbike parked in a garage, waiting to be collected by a scrapyard arranged through an AI agent on a smartphone.
Imagen: xataka.com

El agente de IA Instinct ha demostrado su utilidad en una tarea que su probador llevaba años aplazando: deshacerse de una moto antigua sin uso que seguía generando cada año el impuesto de circulación por no haberse dado de baja. Según el probador, el proceso le costó menos de diez minutos, mientras desayunaba.

El experimento se montó en un móvil secundario con una cuenta de WhatsApp también secundaria. El probador pidió a Instinct, en lenguaje natural, que diera de baja la moto. El agente le explicó cómo funciona el trámite y propuso la vía más sencilla: si la moto no va a volver a usarse, llevarla a un desguace, que se encarga de tramitar la baja.

Localizar el desguace y hacer el seguimiento

Instinct encontró tres desguaces cercanos con desplazamiento a domicilio y detalló los costes de cada uno. El usuario eligió el que descontaba el valor de la chatarra del precio de la grúa. Tras su visto bueno, el agente redactó el correo, lo envió y se ocupó del seguimiento.

Ahí está lo destacable. El primer contacto es relativamente fácil para un agente; mantener la conversación, bastante menos. Instinct siguió en contacto con el desguace para cerrar condiciones, costes y fechas, y pedía aprobación en cada paso nuevo. Solo al final el usuario facilitó parte de sus datos personales, porque la empresa los necesitaba para ir a recoger la moto.

Comodidad frente a privacidad

Según el probador, agentes como este encajan en tareas pequeñas y engorrosas, que cuestan sobre todo porque hay que ir detrás constantemente. Recomienda delegar, pero con precauciones: cuanta menos información personal tenga el agente, y menos capacidad de causar un desastre, mejor.

Instinct no es de los agentes más anónimos, ya que exige un número de móvil desde el principio. Después se puede restringir la información que maneja: con más datos resulta más resolutivo, pero aumenta el riesgo. Si hay que manejar datos sensibles, aconseja no usar ninguna IA.

No es el agente que más utiliza: confía más en un Hermes local, porque buena parte del procesamiento se hace en el propio dispositivo. Aun así, la prueba terminó con la moto fuera de casa.

Etiquetas:instinctai agentswhatsappautomationprivacyhermes

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