Un agente de IA de Anthropic Claude opera el cerebro de un ratón vivo
La startup Exin Therapeutics afirma que un agente de IA basado en Sonnet de Anthropic eligió la terapia génica, la dosis y la zona cerebral, y guio a los robots.

Exin Therapeutics, una startup de biotecnología especializada en neuroterapias de nueva generación, asegura que un agente de inteligencia artificial realizó de forma autónoma una intervención en el cerebro de un ratón vivo. Según la compañía, el agente eligió el vector de terapia génica, calculó la dosis y decidió la región cerebral objetivo. Después controló brazos robóticos que ejecutaron la inyección. El ratón toleró bien el procedimiento y se mueve con normalidad en su terrario de cristal.
Cómo se desarrolló el experimento
Al animal se le había inducido epilepsia. El agente, basado en el modelo Sonnet de Anthropic, recibió el control de una instalación quirúrgica robotizada y una tabla con 19 vectores de terapia génica. También dispuso de tres artículos científicos, con los que seleccionó la zona del cerebro que debía tratarse.
Las personas no quedaron fuera. Un veterinario colegiado supervisó la operación y la IA necesitaba su aprobación antes de cada acción irreversible. Un botón de parada de emergencia cortaba la alimentación de todos los actuadores. El propio veterinario realizó la craneotomía, la apertura del cráneo, porque por motivos de seguridad esa tarea aún no se confía a un agente de IA. Algunos mecanismos de protección no podían ser eludidos ni por los agentes ni por los operadores humanos, por lo que hubo que modificar a mano el código del agente durante la cirugía.
El director ejecutivo, Gabriel Ocana-Santero, señaló que existen robots quirúrgicos autónomos mecánicamente superiores al equipo del laboratorio, pero que siempre es una persona quien decide qué operación hacer. Aquí, afirmó, nadie le dijo al agente qué fármaco usar ni dónde inyectarlo. Añadió que no conoce ningún precedente de un agente de IA que haya elegido el tratamiento y la zona cerebral y lo haya administrado a un mamífero vivo.
Sonnet en lugar de Opus
El equipo pensaba usar el modelo más potente, Opus 5.5, pero este se negó en cuanto detectó que se trataba de un experimento biológico. El anterior Opus 5 redactó un plan quirúrgico sobre el papel, aunque rechazó ejecutarlo en tiempo real. Por eso la startup recurrió a Sonnet, de gama media.
El resultado plantea dudas éticas. Los grandes modelos de lenguaje ayudan en la investigación médica, pero su uso en cirugía de senos nasales habría multiplicado los fallos por más de 12. Tampoco está claro quién respondería si algo saliera mal, y sigue abierto el debate sobre la experimentación animal. Enfrente están quienes llevan décadas con una epilepsia que los fármacos no controlan.
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