Sam Altman: el mundo debe aceptar que pasen cosas malas por la IA
El CEO de OpenAI cree que habrá que convivir con ciertos daños de la IA para aprovechar sus ventajas, y lo señala como una diferencia clave con Anthropic.

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, sostiene que el mundo tendrá que convivir con algunos daños de la inteligencia artificial para aprovechar sus ventajas. Presenta esa postura como uno de los puntos que lo separan de Anthropic.
«Creemos que el mundo debería aceptar que sucedan algunas cosas malas a cambio de los beneficios de esta tecnología y de que la gente tenga capacidad de decisión», explicó Altman en una entrevista el 4 de octubre de 2026. Según él, entre su empresa y la de Dario Amodei hay «mucha distancia».
Dos rivales que se acercan
OpenAI lanzó ChatGPT a finales de 2022 y desató el auge comercial de la IA. Anthropic, fundada en 2021 por antiguos directivos de OpenAI, superó a finales de mayo de 2026 la última valoración conocida de la empresa de Altman. Además, se la considera desde hace tiempo la defensora más firme de la regulación en el sector, algo que chocaba con el enfoque más ligero de OpenAI.
Aun así, sus posiciones se han ido aproximando. En septiembre de 2026, Altman respaldó la petición de Amodei de frenar el desarrollo de los modelos más avanzados. La propuesta incluía permitir auditorías externas y alertaba de riesgos como ciberataques o la toma de internet por bots autónomos.
Distancia con ambos bandos
Altman aprovechó la entrevista para marcar distancias. Asesores cercanos a Donald Trump acusan a Anthropic de usar la regulación para blindar su posición, la llamada «captura regulatoria» que formuló David Sacks, responsable de IA de la Casa Blanca. Altman no se sumó a esa crítica, pero tampoco a la postura que atribuye a quienes piden más control.
«No estoy de acuerdo, pero entiendo el punto de vista de quienes piensan: “Esta tecnología va a ser tan potente y tan peligrosa que un único laboratorio de San Francisco debería tenerla para asegurarse de que no pase nada malo y, en cierto modo, decidir cómo repartir los beneficios”», dijo. Para él, sería «una contrapartida completamente inaceptable», contraria a la «postura reguladora más ligera» de OpenAI.
Su discurso ha cambiado. En 2023 firmó una declaración sobre el riesgo de extinción que pedía tratarlo como prioridad global. Ahora defiende que «la gente hará muchísimas más cosas buenas que malas, órdenes de magnitud más». Pero hay un límite: no acepta «los riesgos realmente catastróficos», como «una grave pérdida de control a manos de la IA».
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